2 DOMINGO DE ADVIENTO - LECTIO DIVINA

2º DOMINGO DE ADVIENTO CICLO B           10 de diciembre


El adviento es un tiempo de expectativa, de preparación, de disposición, de esperanza, de búsqueda, porque está marcado por la espera del Señor. Es disponer nuestro corazón para que el Señor pueda nacer en cada uno de nosotros, para que Él tenga un lugar en nuestras vidas. Todas las exhortaciones que los textos nos hacen tiene una única finalidad: experimentar la presencia viva y transformadora del Señor en nuestra vida. El sentido y el espíritu de este tiempo es que encontremos el sentido de nuestra vida en el Señor, vivir de acuerdo a su voluntad, realizar en nosotros su proyecto de amor, dar testimonio de lo que creemos, anunciando con nuestra vida el amor total e incondicional del Señor hacia nosotros.


En este tiempo la Iglesia nos invita a buscar aquello que es esencial y vital: el encuentro vivo con el Señor. Dar a Dios el lugar que le corresponde viviendo nosotros como hijos en el HIJO. Las exhortaciones de Juan el Bautista son elocuentes y significativas, porque nos coloca en la perspectiva de la búsqueda del Señor y de la disposición que debemos tener ante Aquel, que nos bautizará en el Espíritu Santo…


En las palabras del profeta Isaías que nos cita Marcos, encontramos la actitud y la disposición que debemos tener en estos días de preparación para la Navidad: “…Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos“. Es una invitación que nos hace hoy a nosotros que reconoce-mos a Jesús como el Señor, como Aquel que nos da la vida y la salvación y que nació de María Virgen.


El Adviento no es un tiempo automático, el encuentro con el Señor no viene de manera es-pontánea, sino que nos tenemos que preparar, es decir: PARAR para encontrarnos a nosotros mismos, darnos cuenta de nuestra situación personal, repensar nuestras actitudes, para que sea el Señor el que ocupe el centro de nuestras vidas y nazca en nosotros cuando celebremos su Navidad.


Por eso, la Navidad, es tiempo de ENCUENTRO CON UNO MISMO y de ese encuentro con uno mismo viene la disposición para que el Señor pueda hacer su obra en nosotros como lo hizo con su Madre.    Que en este tiempo de gracia el Señor nos ayude a superar nuestras debilidades y limitaciones y que su amor y misericordia nos transforme: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.” llenándonos de alegría, gozo y paz.


ORACIÓN INICIAL

Señor Jesús, 

Tú nos invitas a vivir tu Navidad de manera más plena y más vivencial

por eso, nos dices: ‘preparen el camino, enderecen sus senderos’.

Tú nos invitas, a que tu nacimiento sea para nosotros como otro nacimiento

viviendo más plenamente tu Palabra,

asumiendo tu proyecto de amor en nuestra vida,

dando testimonio de ti, en toda nuestra vida,

por eso, te pedimos que estos días de Adviento

sean días donde Tú vayas abriendo nuestro corazón,

y nos transformes con tu gracia,

tu amor, tu misericordia y tu bondad

llenándonos de ti, uniéndonos a ti.

Que así sea.


LECTIURA ¿Qué dice el texto? – Marcos 1, 1-8

Como Juan, también nosotros podemos hacernos mensajeros en los desiertos y montañas de la vida para preparar el camino de un Dios que quiere hacerse presente en la historia. Pero debemos ser mensajeros de la buena noticia, no de la amenaza ni de la discordia.

"Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos, así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: «Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo»." 

Preguntas para la lectura: 

  ¿Qué se dice de Jesús? ¿Qué significan estas afirmaciones sobre Jesús?

  ¿Cuál es la misión de Juan? ¿En qué consiste su predicación?

  •¿Qué dice Juan sobre Jesús? ¿Qué dice de sí mismo?


MEDITACIÓN ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice el Texto?

Juan el Bautista no es sólo un personaje del pasado. Su mensaje de conversión y su anuncio del Mesías, su modo de vivir y su predicación apuntaban a Jesús. En este adviento se dirige a cada uno de nosotros.

? ¿Qué actitudes de Juan podemos hacer nuestras en este Adviento?

? ¿Hasta qué punto Jesús está ocupando un lugar decisivo también en mi vida?

Juan invitaba a la conversión, al cambio de mentalidad y de actitudes… 

? ¿por dónde comenzar?

? ¿Cómo puedo participar de la misión de Juan Bautista?

? ¿Hay algo que debo solucionar antes de celebrar la Navidad?, 

? ¿qué puedo hacer para que mi vida cada vez más corresponda con lo que el Señor quiere y espera de mí?


Luego de un tiempo de meditación personal, compartimos con sencillez nuestra re-flexión, lo que el texto ME dice a mi propia realidad y situación personal.


ORACIÓN ¿Qué le digo al Señor motivado por su Palabra?


La Palabra meditada nos lleva a comprender nuestra historia, nuestro paso por el mundo, desde los planes de Dios. Y aun sabiéndonos indignos, como Juan, nos brota del corazón una oración agradecida porque se ha fijado en nosotros para continuar anunciando a todas las gentes nuestra esperanza en el Señor que viene.


Conviértenos a Ti, que tu llegada nos cambie el corazón y trabajaremos para hacer que florezca la justica, para tratarnos como hermanos, para estar atentos a lo que necesita el otro, para vivir centrados en los demás, para estar en escucha del que sufre.

Conviértenos a Ti, Señor, enseñándonos a construir la paz, a tratarnos con ternura, a frenar los enfrentamientos, a minimizar las diferencias, a utilizar expresiones cálidas, a buscar las cosas que nos unen, a construir tu Reino de igualdad y fraternidad permanente.

Conviértenos a Ti, Señor, no nos dejes seguir viviendo así, no permitas que la indiferencia nos envuel-va.

Despiértanos la sensibilidad. Conviértenos el corazón, ese de piedra e indiferencia, para que amemos más, para que sintamos con el otro, para que mejoremos su existencia.


•Luego de un tiempo de oración personal, podemos compartir en voz alta nuestra oración, siempre dirigiéndonos a Dios mediante la alabanza, la acción de gracias o la súplica confiada. 


CONTEMPLACIÓN    Como reflejo en mi vida lo que me dice dios en el texto 


Contempla a Jesús que te dice: “Yo envío a mi mensajero delante de ti para que te prepa-re el camino” ¿Reconoces la presencia de Dios que libera y transforma actuando en lo coti-diano de tu vida? ¿Cómo puedes vivir esto personalmente, en tu familia, tu comunidad, tus amigos…?

“Prepara tu camino”   “Preparando el camino al Señor”. Son dos caminos que se han de transitar juntos; cuando el tuyo esté preparado, allanado sin baches ni altibajos, entonces el Señor podrá transitar, pasar hacia los que le buscan, hacia todos por medio de ti.

La Buena noticia también nos llega a través de las personas y los acontecimientos concretos que nos indican el camino que lleva a Jesús. Interioriza el texto de Marcos y pregúntate: A lo largo de mi vida, ¿quién me ha indicado el camino hacia Jesús? ¿he ayudado a alguna per-sona a descubrir la Buena Noticia de Dios en su vida? ¿he sido precursor para alguien?

El Bautista ve en Jesús a Aquel que realizará la esperanza del pueblo… ¿qué ámbitos de esperanza, por pequeños que sean, puedes tu ofrecer con tu vida, tus acciones, tu testimo-nio…?


ACCIÓN: a qué me comprometo …


  a revisar diariamente mis acciones para ver las fallas que han impedido estar más cerca de Jesús

  hacer de Juan Bautista durante la semana, siendo portador de la buena noticia de este domingo para alguna persona alejada.

  en nuestro grupo, familia, comunidad: favorecer tiempos de oración que nos motiven a la conversión. Preparar una celebración comunitaria penitencial durante el Adviento.


ORACIÓN FINAL:


Señor, abre mis oídos a tu Palabra.

Señor, despierta mi corazón a la esperanza.

Tú vienes, vienes siempre a mi encuentro.

Tú vienes siempre con amor.

Haz que me ponga en camino para recibirte.

Te abriré la puerta de mi vida.

Nos daremos el abrazo entrañable.

Y al oír los pasos de tantos caminantes del mundo,

me sentiré hermano de todos

y compartiré con ellos mi paz y mi esperanza. Amén