GUIÓN DE MISA - Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

sábado, 5 de junio de 2021

Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

Queridos hermanos: Bienvenidos a nuestra celebración en la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, fiesta instituida  por la Iglesia para honrar la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.
La  celebración de hoy  nos hace centrar nuestra atención agradecida en la Eucaristía como sacramento en el que Cristo Jesús ha pensado dársenos como alimento para el camino, haciéndonos comulgar con su propia Persona, con su Cuerpo y Sangre, bajo la forma del pan y del vino.  Dispongamos para nuestra celebración, poniéndonos de pie y con mucha alegría entonemos el canto de entrada

OPCIÓN 1: MONICIÓN ÚNICA PARA TODAS LAS LECTURAS
Las lecturas que proclamamos en la solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo nos ayudan a entender mejor lo que celebramos cada domingo en la Eucaristía. En todas ellas aparecen vinculados los conceptos de “sangre” y de “alianza”, aunque con un sentido diverso en cada caso. Escuchemos atentamente los detalles en cada lectura.

OPCIÓN 2: MONICIONES PARA CADA LECTURA
PRIMERA LECTURA (Éxodo 24, 3-8)
En el Antiguo Testamento, Dios hace una alianza con su pueblo, que ya es figura de la Eterna y definitiva que se realizará por la Sangre del mismo Hijo de Dios    Escuchemos.

2ª. LECTURA: (Hb 9, 11-15)   
Cristo es el sumo sacerdote de la Nueva Alianza, que nos redime por su entrega perfecta al Padre, en el cumplimiento de su voluntad.

SECUENCIA:          
Con esta antigua secuencia, cantamos al misterio del que vivió siempre la Iglesia y del que seguiremos viviendo nosotros: el Pan y la Palabra de Dios.

EVANGELIO (Marcos 14, 12-16. 22-26)
Escuchemos a Jesús que hoy nos manifiesta su presencia real en la Eucaristía. De pie cantamos el aleluya

ORACIÓN DE LOS FIELES

Guía: Contestaremos todos: "DANOS TU PAN, SEÑOR
     Para que la Iglesia y el Papa, sean siempre la ayuda por la que descubramos que la Eucaristía es un llamado a la santidad y al don de sí a los hermanos, Oremos
      Para que los obispos y presbíteros, cuando presidan la Celebración Eucarística, vivan tan plenamente identificados con el Señor, que el pueblo vea en ellos la imagen viva de Cristo. Oremos
     Para que pronto llegue el día en que todos los cristianos celebremos la Eucaristía en la unidad de una sola Iglesia, y todos los hombres ofrezcan el único sacrificio que nos salva. Oremos.
     Para que el Cuerpo y la Sangre de Cristo conceda la salud a los enfermos, el perdón a los pecadores y la paz a los agonizantes. Oremos.
     Para que el Señor aumente nuestra fe y acreciente nuestro amor, a fin de que adoremos, a Cristo realmente presente en el sacramento de la Eucaristía. Oremos.
     Por todas nuestras comunidades. Para que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre del Señor, vivamos en la unidad y promovamos la justicia, la paz y la convivencia. Oremos.
     Para que todos los que participamos del mismo Pan, vivamos llenos de fe esta Eucaristía y nos sintamos inmensamente agradecidos al Señor que cada día nos abre la mesa para darnos fuerza en el camino. Oremos

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS
Con amor presentemos al Señor el Pan y el Vino, con nuestro agradecimiento por haberse querido quedar con nosotros para ser nuestro alimento. Cantemos...

COMUNIÓN
 Acerquémonos con mucha alegría a recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que nos da la vida eterna. Cantemos...

COMUNIÓN ESPIRITUAL:
Al término de la distribución de la comunión.
Hermanos:
Todos aquellos que no han podido acercarse a recibir a Jesús Sacramentado, pueden hacer la Comunión Espiritual rezando la siguiente oración:
Creo Señor mío que estás realmente presente
en el Santísimo Sacramento del altar.
Te amo sobre todas las cosas y deseo
ardientemente recibirte dentro de mi alma;
pero, no pudiendo hacerlo  ahora sacramentalmente,
ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Y como si te hubiese recibido, me abrazo
y me uno todo a Ti;
Oh Señor, no permitas que me separe de Ti.
Amén.

DESPEDIDA:
La participación del Cuerpo y la Sangre de Cristo debe unirnos entre nosotros y llenarnos de vida, despertando en nosotros los mismos sentimientos del Señor, para amar a nuestros hermanos, como Él nos ama a nosotros.  Nos despedimos cantando...