Familia Gianellina

NOVENA VIRGEN DEL HUERTO

ORACIÓN INICIAL

Bendita seas, Madre del Huerto, por haber manifestado tu esplendor y belleza en el muro de un Huerto de Chiávari, donde siempre dispensaste tus gracias y favores. 
Acudimos a ti, con ilimitada confianza, para implorar tu maternal intercesión. Ayúdanos para que nuestra petición nos sea concedida... (formular la petición)
Madre del Huerto, ruega e intercede por nosotros para obtener las gracias que pedimos, si esa es la voluntad de Dios.    Amén.

1º DÍA  23 DE JUNIO

El Angel le dice a María:"Alégrate, llena de Gracia, el Señor está contigo".
Así comienza la historia de nuestra salvación, con una invitación a la alegría. Evidentemente, a la alegría de la gracia, de la amistad con Dios: la alegría de la fe, de la esperanza y del amor. Alegría de saber que Dios está con nosotros. Más que eso, que Dios está por nosotros, porque nosotros, como María, lo acogemos con un corazón pobre, y queremos hacer lo que a él le agrada. A pesar de las innumerables situaciones que nos preocupan y desalientan como país, la Virgen María nos invita a recuperar la alegría de la vida, contemplando la abundancia de bendiciones que Dios nos regala.

La Virgen María por ser la llena de gracia, es la fuente de nuestra alegría, de nuestra espe-ranza, en los momentos de soledad, de depresión, de enfermedad o de dolor. Cuando pare-ciera que la oscuridad nos encierra, miremos su rostro e invoquemos su corazón misericor-dioso, tal como lo hizo Turquina, una señora de la zona de Rupinaro, llamada María, de la familia de los 'Guercio', que invocó su protección para verse liberada, ella y su familia, de la peste, que devastaba la región, a fines de 1400.  Obtenida la gracia y como signo de recono-cimiento por haber sido preservada del cólera, y para ayudar a otros a confiar en la Virgen María, hizo pintar sobre el muro de un huerto,  una imagen de María, con características par-ticulares. El pintor local encargado de realizar la obra fue Benedetto Borzzone. A ese lugar Turquina acudía con su familia y amigos para pedir bendiciones para ella y para la Ciudad de Chiáveri.

ORACIÓN: Madre del Huerto, bendita seas, por haber manifestado tu esplendor y belleza en el muro de un Huerto de Chiávari. Madre de la bendición, llena de gracia y de alegría, te pe-dimos que nos hagas partícipes de tu gozo y de tu alegría y que cuando la tristeza y el fracaso proyecten sombras sobre nuestra vida, tu mirada mire a nuestro corazón y nos llene de forta-leza y esperanza.  Amén

ORACIÓN FINAL: ACORDAOS

Acuérdate, Oh piadosísima Virgen María y dulcísima Madre,
María Santísima del Huerto, que jamás se oyó decir que ninguno
de cuantos han acudido a tu amparo, implorando tu protección
y reclamando tu auxilio, haya quedado sin consuelo.
Animado con esta confianza, a Vos también acudo,
Oh María Santísima del Huerto, y gimiendo bajo el peso de mis pecados,
me postro humildemente en presencia de tu imagen,
por cuyo medio tanto deseas favorecernos.
No desprecies mis súplicas, Oh Madre mía, antes bien escúchalas
y acógelas favorablemente. Amén

•    Nuestra Señora del Huerto, ruega por nosotros.
•    San Antonio Gianelli, ruega por nosotros.
•    Beata María Crescencia, ruega por nosotros.
•    En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén


2º DÍA -  24 DE JUNIO -

ORACIÓN INICIAL (como en página 1)

Leemos del Evangelio de san Lucas:  “He aquí la servidora del Señor que se haga en mi según tu palabra… Y María partió sin demora o un pueblo de la montarlo de Judá.  Entró en la casa de Zacarías y saludo a Isabel”
Las palabras de la Virgen fueron decisivas en la historia de la humanidad. Este sí de María al querer de Dios, ella lo puso en evidencia visitando a Isabel, su prima necesitada de su ayuda. Con esta disponibilidad al servicio de Dios y a nosotros, Ella ofrece su corazón a quienes están sedientos y necesitados de cariño y de consuelo, como lo demostró en 1609, en la Ciudad de Chiávari.
Una mujer piadosa, llamada Jerónima Turrio, mientras se dirigía a su trabajo, se acercó a la imagen, pintada sobre el muro del huerto, para contemplarla y rezar por su familia. El lugar, había sido abandonado y olvidado casi por 100 años.  Ella decidió hacer limpiar el lugar y colocar una lámpara que estuviera encendida ante la imagen, día y noche. Algunos días des-púes, Jerónima, tuvo una visión y reconoció que la imagen de María y del Niño que vio en esa aparición era como la que estaba pintada sobre el muro del huerto. Al amanecer fue a visitarla, para confrontar su sueño con la imagen del muro.  De regreso  a su casa se enteró que su hijo, navegante, estaba gravemente enfermo. Con su familia, volvió al lugar de la pintura de la Virgen  del Huerto, para pedir su curación. Habiendo obtenido la gracia, prometió divulgar su devoción y llevó a otras personas a rezar y pedir favores.

ORACIÓN:  Querida Madre del Huerto, ya que tu vida fue de entrega total a Dios, a su Pala-bra y a los demás, como lo demostraste visitando a tu prima Isabel, te pedimos que nos ayu-des a tener nuestro corazón abierto a quienes necesitan ayuda, y tender nuestras manos para quienes se encuentren en necesidad. Amén

ORACIÓN FINAL: ACORDAOS (como en página 1)


3º DÍA -  25 DE JUNIO -

ORACIÓN INICIAL (como en página 1)

María en su canto del Magnificat expresa el amor de Dios a los humildes y a los pobres. Ese amor hecho vida en la acción de María, nos empuja a descubrir cuando las personas que conocemos necesitan de nuestra ayuda, es decir, cuando debemos visitarlas para darles consuelo y compartir con ellas nuestras alegría, anécdotas y experiencias,

María es una Madre siempre pronta a venir en socorro de sus hijos necesitados. Esto lo te-nemos confirmado en la historia de la Virgen del Huerto. Testigos de los milagros que obraba  María, la devoción de los chiavareses volvió a renacer. Los que pasaban por el lugar se de-tenían para pedirle ayuda.
La mañana del 2 de julio de 1610 un joven - Sebastián Descalzo - que iba a su trabajo, mien-tras iba pasando cerca del muro del huerto, vio una majestuosa figura de mujer vestida de celeste que se dirigía hacia donde estaba la imagen, y después de detenerse unos instantes desapareció como absorbida por ella. En la aparición figuraba la Virgen María, con el Niño en sus brazos. Confirmada la aparición del 2 de julio de 1610 por los numerosos milagros que desde entonces se produjeron, se pone manos a la obra para la erección del gran santuario que llegó a su culminación en el año 1633.
El 8 de septiembre de 1634, la milagrosa Imagen, que había sido recortada del  muro, fue entronizada después de una solemne procesión, en el lugar preparado para ella.

ORACIÓN: Querida Madre del Huerto, madre de Jesús y madre nuestra, te decimos con to-dos los cristianos de todos los tiempos: Santa María, Madre de Dios ruega por nosotros pe-cadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén

ORACIÓN FINAL: ACORDAOS (como en página 1)


 4º DÍA -  26 DE JUNIO -

ORACIÓN INICIAL (como en página 1)

“En adelante me llamarán jeliz todas las generaciones porque el Todopoderosos ha hecho cosas grandes en mí. Su nombre es santo y su misericordia se extiende de generación en generación”.
 
La devoción a la Virgen del Huerto, tuvo un apóstol apasionado: San Antonio María Gianelli que fue llamado el apóstol de la devoción a Nuestra Señora del Huerto.
El nombre de Gianelli está íntimamente unido a la historia del culto de la Virgen del Huerto y a su difusión en el mundo, a través de la fundación de la Congregación de las Hermanas del Huerto. En los momentos más difíciles de la vida del pueblo de Chiávari, Gianelli recurrió a a la milagrosa imagen,  para que María intercediera por su pueblo. Un hecho relevante es la pro-cesión de penitencia organizada por el Santo, cuando Chiávari, nuevamente fue visitada por la peste. Por sus ruegos y los de todo su pueblo, la Virgen del Huerto obtuvo de su Hijo, la gracia de la liberación de la ciudad del peligro de muerte que la amenazaba, a causa de la peste. 
El Santo hizo de esta devoción el punto de apoyo de su obra de pastor y de padre, mientras fue Párroco de la Iglesia de San Juan Bautista, en Chiávari. En varias oportunidades proclamó las glorias de María del Huerto, con palabras inspiradas y con amor de hijo.

ORACIÓN:  Querida Madre del Huerto,  llena nuestro corazón del amor y del conocimiento de tu Hijo Jesús, y que, como San Antonio Gianelli lo conozcamos y hagamos conocer, que lo amemos y lo hagamos amar, que lo sirvamos y lo hagamos servir, que lo alabemos y lo hagamos alabar por todas las criaturas.  Amén.

ORACIÓN FINAL: ACORDAOS (como en página 1)


5º DÍA -  27 DE JUNIO -

ORACIÓN INICIAL (como en página 1)

“Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”

Sin la fe es imposible agradar a Dios y la fe es la raíz de nuestra justificación. A. Gianelli dice al pueblo de Chiávari; “…les hablaré como a personas que creen, pero que deben perfeccio-nar la fe y hacerla crecer.  La fe de ustedes ¿es pura, viva, sincera, operativa Esta es la fe que María pide. Una fe que guie cada una de nuestras acciones y cada uno de nuestras pen-samientos; una fe que en nosotros sea evidente, de manera que los demás puedan decir: así se vive la fe!
Pensemos: Si la mujer que hizo pintar la imagen de María del Huerto, no hubiese tenido esa fe viva, que la llevó a considerar a María, como aquella que podía liberarla de la peste, por lo que la hizo pintar, teniendo en su mano, la mano bendiciente del Hijo y lo guía a proteger a los que recurren a ella, ¿tendríamos este tesoro de fe y de arte?
Si no la hubiese honrado aquella otra mujer y hubiese dejado destruir la pintura del muro de aquel huerto, ¿la tendríamos hoy nosotros?
Si el Descalzo no hubiese creído en la visión y no lo hubiera publicado y predicado, ¿sabría-mos nosotros del amor de esta Madre?
Tenemos un deber de gratitud por los bienes recibidos…  Tenemos la posibilidad de pedir nuevas ayudas de las que podemos tener necesidad. Por esto digamos con el corazón esta

ORACIÓN: “María, Tú que eres nuestra Madre, Tú que nos nutres y nos haces crecer, dándonos los frutos de tu Huerto y haciéndonos beber de la fuente de tu gracia, haz que esta devoción nos haga merecedores del paraíso,  del cielo, para estar contigo para  siempre”  Amén

ORACIÓN FINAL: ACORDAOS (como en página 1)


 6º DÍA -  28 DE JUNIO -

ORACIÓN INICIAL (como en página 1)

"Ea, pues, Señora y Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos”  Madre nuestra, cumple con tu oficio, ejercita tu misericordia ….

A María sólo le interesa un atributo: su grandeza y su debilidad es la misericordia. Porque ella es, al mismo tiempo, Reina de Misericordia y Madre de Misericordia. A María le gusta más ser Madre de misericordia. Es muy sencillo justificarlo: Jesucristo, como imagen perfecta del Pa-dre es la misericordia en persona; María es la Madre de Jesucristo, luego María es Madre de Misericordia. Antonio Gianelli animaba siempre a sus parroquianos a confiar en la Reina y Ma-dre de misericordia. En una oportunidad les dijo:
 “Creamos y confiémonos a la Divina Misericordia y a aquélla que es Madre y Reina de mise-ricordia"  “La real autoridad de María, en el reino de las divinas misericordias, extiende a todos sus cuidados y nadie se ve privado de los benéficos influjos de su maternal providencia. … está sentada en el cielo como Madre de Misericordia… Dichosos nosotros que gozamos de su predilección”.  "María es una tierna y amorosísima Madre… Ella busca y quiere siempre nuestro bien…"   "Ella es una Madre que tiene un tierno corazón y una suma piedad y sumo poder porque puede cuanto quiere ante Dios. Él puso todas las gracias en sus manos".

ORACIÓN: María, vida, dulzura y esperanza nuestra: Tu bondad es tan grande que eres lla-mada Refugio de pecadores y Dios  nada podrá negarte. Madre nuestra, intercede por noso-tros. Amén.

ORACIÓN FINAL: ACORDAOS (como en página 1)


7º DÍA -  29 DE JUNIO -

ORACIÓN INICIAL (como en página 1)

“Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque el que es poderoso ha hecho cosas grandes en mí… y su misericordia se extiende generación en generación”

En la Salve, encontramos una invocación hermosa: "… vuelve a nosotros, muéstranos esos tus ojos misericordiosos!".  ‘¿Cómo son los ojos de la Virgen?'.  Son “misericordiosos”, porque son ojos de madre, como son los ojos de todas las madres, pero en grado preeminente. Son ojos siempre abiertos, siempre atentos a nuestras necesidades: en las Bodas de Caná, vio lo que nadie veía. 
S. Antonio Gianelli, según sus biógrafos, era un enamorado de María. Por eso, lleno de con-fianza en su intercesión, anima al pueblo a acudir a ella diciendo:
"No se acude en vano a la Madre de la Piedad y no usa con nosotros piedad, sin que al mismo tiempo, nos haga sentir su socorro. No debemos maravillarnos de ello porque María, que es nuestra Madre y que por lo mismo ejerce con nosotros su misericordia, es al mismo tiempo Madre de Dios, por lo que puede ayudarnos con su socorro."

ORACIÓN: Santa María de los ojos misericordiosos, danos tus mismos ojos para ver,  sentir y ser siempre misericordiosos al estilo de Dios"  Amén

ORACIÓN FINAL: ACORDAOS (como en página 1)

 8º DÍA -  30 DE JUNIO -

ORACIÓN INICIAL (como en página 1)

 “Su Madre conservaba cuidadosamente todos estos recuerdos en su corazón…”

María estuvo atenta, vigilante, para escuchar el mensaje del Señor. Oído fino el de María co-mo el de ningún músico para captar las melodías que provenían del infinito, de Dios.
Pero también oído de diapasón, para oír los gemidos doloridos de sus hijos. Cuántas veces volvemos a casa con la sensación de que no hemos sida escuchados! Pero nuestro diálogo con María jamás cae en el vacío. No bien sale de los labios, del corazón herido, la petición del cautivo, ya ella la escucha. Ella escucha todo balbuceo; los gemidos del pobre y del desvalido tienen en sus oídos una repercusión particular. Su misericordia tiene eco particular para ellos. No solamente los oye, sino que, además, los escucha con gran cariño.
S.A. Gianelli, convencido de la protección de María, ayuda a sus parroquianos a acudir a ella en sus aflicciones y necesidades: "La piedad y la misericordia que nos brinda María la vemos en el cuidado amoroso con que Ella nos cuida y en la protección amorosa que nos brinda. La piedad de María corredentora del género humano, según la idea de la divina misericordia, no puede menos que extenderse a todos los seres humanos y extender a todos y todas sus ma-ternales cuidados y su piedad y socorro".

ORACIÓN: Madre del amor hermoso: Virgen clemente. Hoy acudimos a Ti porque hemos puesto nuestra esperanza en tu amor de Reina y Madre de misericordia. Queremos crecer en la fe haciendo la Voluntad de Dios.    Amén.

ORACIÓN FINAL: ACORDAOS (como en página 1)

9º DÍA -  1º DE JULIO 

ORACIÓN INICIAL (como en página 1)

 “Jesús al ver a su madre y junto a Ella el discípulo a quien tanto amaba, dijo a su madre: Mujer ahí tienes tu hijo. Después dijo al Discípulo: ahí tienes a tu Madre. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”

El corazón de María es sencillamente un corazón de madre. Con eso está dicho todo o casi todo. Porque a una Madre especial, le corresponde un corazón especial
Si pudiéramos reunir en un océano la ternura, la bondad, la compasión y la misericordia del corazón de todas las madres que han existido, existen y existirán, no igualaría el océano sin fondo que es el Corazón de María. En ella, se concentra la misericordia de todas las madres. El Corazón de María fue hecho a la medida de Dios. Para María no hay situaciones límite, ni casos desesperados, ni personas insalvables o irrecuperables. Quizás, el momento en que María más derrochó misericordia fue el día de la Pasión. Allí estaba ella de pie, con el valor íntegro, ofreciendo generosamente, el sacrificio de su Hijo. Ese día la misericordia del Hijo y de la Madre se confundieron en un mismo sacrificio: "Ahí tienes a tu hijo; ahí tienes a tu Ma-dre", las entrañas de María, como un mar sin riberas, desbordaron en y de misericordia.
S.A. Gianelli proclamaba que: María ‘está demasiado modelada sobre el Corazón de Dios, ella es la imagen verdadera de la divina bondad. Ella quiere, sin la imponencia de la majestad, sin lo terrible de la justicia. Es toda bondad, toda amor, ella es toda suavidad, y no conoce rudeza, es una Madre amasada de misericordia, y es suficiente ser miserables para ser por ella socorridos, salvados, liberados; salvados también en el cuerpo, pero más en el espíritu”.

ORACIÓN: Madre de la ternura: recibe en esté día nuestra alabanza y gratitud por todas las veces que escuchas nuestras oraciones. Tú eres guía, fortaleza y apoyo nuestro.  En ti po-nemos toda nuestra confianza.  Amen 

ORACIÓN FINAL: ACORDAOS (como en página 1)


SUGERENCIAS…. ORACIONES…LETANÍAS….


Reina compasiva y misericordiosa, recibe las alabanzas y súplicas que elevamos a ti,   con-fiados en tu bondad. Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.  (Ave María)

Virgen del Huerto, Madre de Dios y Madre nuestra: acudimos a tu maternal cora­zón, para pedirte que derrames a manos llenas, el tesoro de tu misericordia sobre nosotros. (Ave María)

¡Madre bondadosa ¡Madre dulcísima! Ya que Dios obra por tu intercesión, mira y bendice a nuestros enfermos. Alcánzales por medio de tu Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios. (Ave María)

Virgen madre del Huerto, bendice nuestra mesa familiar con el pan de la salud, con el pan del trabajo, con el pan del alimento,  con el pan del amor. (Ave María)

Virgen Madre del Huerto, bendice nuestro trabajo,  con la paz del alma y la alegría del espíritu. (Avemaría).

Virgen del Huerto, tú que conoces nuestros deseos, nuestras peticiones y nuestras necesida-des, dígnate echar sobre nosotros una mirada de misericordia  (Ave María)

Virgen Madre del Huerto, Virgen bendiciente: derrama tu misericordia sobre el Papa Francisco y la Iglesia entera  (Ave María)

Virgen Madre del Huerto, bendice y acompaña la tarea pastoral y evangelizadora de las Fami-lia Gianellina (ave María)

Nuestra Señora del Huerto, Madre de las vocaciones, intercede ante Jesús, para que envíe santas vocaciones a su Iglesia  (Ave María).



Virgen del Huerto,   ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos,  ruega por nosotros.

Madre de los pobres,  ruega por nosotros.
Reina de misericordia,  ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores,  ruega por nosotros.

Refugio de los que construyen el futuro,  ruega por nosotros.
Reina de los que dan lo mejor de sí mismos para ayudar a sus hermanos, 
ruega por  nosotros.