LECTIO DIVINA - 15º Domingo durante el año

15º  Domingo durante el año

Jesús vuelve a llamar a los Apóstoles, los asocia plenamente a su misión y lo envía de dos en dos.

Jesús capacita a los que envía, confiriéndoles poder para liberar a los hombres de sus males más profundos.
Les da instrucciones precisas acerca de cómo comportarse y lo que han de llevar para el camino.

Un estilo pobre. El simple apoyo de un bastón para recorrer el camino áspero con el que se puedan encontrar. Contentarse con lo que les ofrecen en el camino.

Jesús quería de sus  discípulos una vida desprendida y desinteresada; para que así como en Él se unieron la gloria y la pequeñez, eso mismo se reflejara en sus discípulos: revestidos de su poder, pero no apoyados en riquezas ni seguridades de este mundo; libres frente a los bienes y a las apariencias, dependiendo humildemente de la providencia de Dios.

Todo un reto, también para nuestros días. Nuestra sociedad nos presenta otros cánones de vida y necesidades, las que prácticamente hemos hecho nuestras. No todo nos hace falta. Para hablar de Dios, con la palabra y el testimonio es suficiente.

TEXTO BÍBLICO Marcos 6:7-13

“Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros. Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero; que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas.
Les dijo: «Permanezcan en la casa donde les den alojamiento hasta el momento de partir. Si no los reciben en un lugar y la gente no los escucha, al salir de allí, sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos».
Entonces fueron a predicar, exhortando a la conversión; expulsaron a muchos demonios y curaron a numerosos enfermos, ungiéndolos con óleo”.

PARA COMPRENDER LA PALABRA

La misión de los doce nace dentro de la misión de Jesús, prolongándola: les da su poder y unas estrictas normas de comportamiento;   mientras tanto los discípulos toman su lugar y actúan según sus indicaciones. Son sus representantes, si van donde les dijo y hacen lo que les manda. Jesús no se dejará vencer ante el rechazo de sus compatriotas sino que multiplicará sus esfuerzos, multiplicando por doce la entrega a su misión.

Experimentada la convivencia se trata ahora de añadir una dimensión nueva al discipulado: la tarea misionera. No se les da una orden de predicar sino la de expulsar demonios y es que para Jesús no hay modo más fidedigno de predicar la cercanía de Dios que luchar contra el mal y el maligno; la proximidad de Dios a los hombres se anuncia eficazmente alejando el mal y al Malo del mundo de los hombres.
Cuanto hacen y digan los discípulos (apóstoles) será prolongación y multiplicación del hacer y decir de Jesús. Y ser enviados de dos en dos, siendo una práctica judía, significa que el evangelio a predicar impone la comunidad de vida a los evangelizadores.

Pareciera que las palabras de Jesús hoy están más centradas en los mensajeros que en el mensaje. El Maestro da por supuesto que sus discípulos saben cuánto deben predicar; Él se preocupa, en cambio, en cómo lo han de llevar a cabo. Lo lógico es que quien es delegado realice  la tarea encomendada como la pensó el que lo envía.
Jesús elige a sus representantes y les impone el modo de representarlo; serán apóstoles si se comportan como les ha mandado.
 
Quien impone la misión da también las reglas. A Jesús le interesaban, al menos tanto como el contenido del mensaje, las condiciones concretas desde las que debía ser ofrecido. Seguirlas al pie de la letra los identificará como apóstoles de Cristo: el enviado es un mandado. A éste ha de bastarle la elección y el evangelio como motivo y viático: todo lo demás le sobra.

La misión convierte al apóstol a la pobreza evangélica. Es una exigencia de libertad interior y de total disponibilidad hacia Dios y hacia los hermanos que evangelizará.
‘Faltos de casi todo, dependerán de casi todos’. Sólo lo indispensable ya que el apóstol de Jesús camina ligero de equipaje, cargado como está de una misión que no puede retrasarse. El evangelio de Jesús y la misión de representarlo son el viático de sus enviados. Quien tiene la misión y el evangelio en el corazón, soporta tener las manos y la bolsa vacías.

Jesús impone la permanencia del evangelista donde sea recibido. Donde el evangelio encuentre un oyente, allí ha encontrado su hogar el evangelista; la necesidad que tiene el misionero de ser acogido es sólo reflejo de la urgencia que tiene el evangelio de encontrar audiencia.

Jesús contempla la posibilidad del rechazo de sus enviados. Es tiempo de la oferta, que no hay que perder sólo porque no sea aceptado quien lo ofrece.
Del envío han de estar seguros, no de sus resultados. La misión apostólica, sólo por el hecho de originarse en Cristo, no nace con el triunfo asegurado.

PARA ESCUCHAR LA PALABRA

El enviado realiza o da forma a un proyecto que no es suyo y no puede contradecir sus leyes. Haber sido elegido y enviado por su Señor, impone al apóstol verse libre de todo lo que no sea el evangelio y su predicación.
No asumir las obligaciones lleva a no sentirse obligado a misionar en nombre de Cristo y con su poder.   
Como discípulo:
     ¿yo agradezco que el Señor cuente conmigo?
     ¿me reconozco enviado (apóstol)?
     ¿Lo represento llevando a cabo lo que me ha confiado?
     ¿No será que el escaso entusiasmo apostólico de muchos de nosotros sea porque nos creemos dueños del evangelio?

Jesús envió a los suyos sin otros haberes que el Evangelio y su poder.
     ¿Es evidente nuestra pobreza de vida, como medio de evangelización?

La misión cristiana tiene como objetivo único la conversión de los oyentes y como signo fidedigno la sanación total del hombre. Donde aún haya enfermos que sanar y gente que evangelizar allí tiene su hogar el enviado de Jesús
     ¿sabemos soportar el fracaso de nuestros esfuerzos?
     ¿No confundimos la aceptación de nuestra persona y la sumisión a nuestros gustos con la aceptación del evangelio y la sumisión a Dios?
     ¿Qué ocurriría en nuestras comunidades si dejásemos de convivir con aquellos que han rechazado el evangelio que les presentamos?

Jesús no asegura el triunfo de la misión y hasta contempla la posibilidad de ser rechazados
     ¿Cómo afrontamos las dificultades en la predicación del Evangelio?

PARA ORAR CON LA PALABRA

Señor Jesús,
concédenos el poder de expulsar  de en medio de nosotros, los espíritus malignos
que nos impiden poder vivir con gozo y paz  el Reino de tu Padre, donde podamos
relacionarnos como hermanos de verdad.
Que con nuestra conducta invitemos a  todos  los que encontramos en el camino de nuestra vida  a participar de este Reino en que vivimos…

PARA VIVIR LA PALABRA

A la luz del evangelio de hoy
     ¿Cuál es el punto de la misión de los apóstoles que tiene más importancia hoy para nosotros?
     ¿Por qué?